Es complicado clasificar en una sola categoría piezas de características tan diversas. Muchas veces resulta imposible establecer la intencionalidad original de esas obras de arte. El arte mueble se ha utilizado habitualmente como elemento para datar el arte rupestre.
En algunos casos, se trata claramente de utensilios para la vida cotidiana, tales como azagayas decoradas para la caza o arpones para la pesca, en hueso o marfil; varillas de asta que sirven como punta de armas o como intermediario entre el vástago y la punta; propulsores realizados en distintos materiales; bastones perforados en asta que pueden tener varios usos; agujas; flautas o tubos de hueso, tal vez para crear música; lámparas pétreas decoradas; retocadores o compresores; pulsadores; paletas; cazos; trozos decorados de óxidos de metal...
Hay otros objetos que parecen adornos personales, por ejemplo colgantes, piezas perforadas; plaquetas circulares hechas en huesos planos, que pudieron usarse como botones; contornos recortados como el recientemente hallado en Ekain, que tal vez actuaban como signos distintivos del grupo; bramaderas relacionadas con instrumentos musicales; espátulas o alisadores sin perforaciones; brazaletes o diademas meramente decorativas; cuentas o abalorios de joyas...
También hay piezas a las que se les atribuye un carácter religioso. Se desconoce su finalidad original, suelen presentar partes pulidas por su uso durante largo tiempo. Son sobre todo esculturillas de bulto redondo con forma de animales o personas, realizadas preferiblemente en marfil, hueso o asta.
Los temas se repiten mucho en el arte mueble. Pueden ser un resumen del universo ideológico de aquellas personas. Es bastante habitual encontrar en el arte mueble temas que resultan marginales en el arte rupestre.
Existen bastantes representaciones antropomorfas, más habituales las femeninas que las masculinas. Las representaciones zoomorfas abarcan unas pocas especies. Los signos son constantes, aparecen aislados o asociados a animales, pueden ser tanto signos muy simples como composiciones muy complejas.
Las técnicas empleadas para la decoración de las piezas también son diversas. La pintura se ha empleado sobre todo en la decoración de piedras, pero la técnica del grabado se ha usado en un espectro más amplio de materiales.
En el yacimiento arqueológico de la cueva de Ekain se han encontrado dos magníficos ejemplos de arte rupestre, una plaqueta decorada de arenisca y un contorno recortado de hueso con la forma de un ave.
Un resultado excepcional de la campaña de excavación de 1972 fue una plaqueta de arenisca decorada. Se encontró fracturada en siete partes distintas y muestra las figuras grabadas de una cabra montesa, un ciervo y un caballo. Esta pieza apareció en el nivel VI A del yacimiento. Su cronología se sitúa en el Magdaleniense Superior. Se desconoce cual pudiera ser su objetivo original. Su motivo decorativo son los animales, apareciendo especies que también tienen presencia en el arte rupestre de Ekain, caballo, cabra montés y ciervo.

El segundo hallazgo se realizó durante la campaña de excavación del 2009 y se trata de una pieza realmente especial, es un contorno recortado realizado sobre la costilla de un uro o bisonte. Está trabajado para darle el aspecto de un ave. Mide 66,2 milímetros de largo, 19 milímetros de ancho y 3,4 milímetros de grosor. Presenta toda una serie de marcas grabadas a lo largo del cuerpo, tal vez para definir alas y plumas. Su cronología es de principios del Magdaleniense Medio, tiene una datación de 13.862 ± 129 BP, y es anterior a las figuras rupestres y la plaqueta de arenisca de Ekain.
Los contornos recortados son piezas típicas de los Pirineos, son poco frecuentes en la región cantábrica. Normalmente representan cabezas de caballo o de otros mamíferos, aunque también exista el caso de algún que otro pez, pero el de Ekain es el primer caso en el que aparece una ave. La mayoría de las piezas similares suelen ser trabajadas en el hueso hioides del caballo y suelen presentar agujeros para colgarlos.
La ave de Ekain no cumple ninguna de estas condiciones, ha aparecido en la región cantábrica, ha sido trabajado en la costilla de un gran bóvido e incluso el tema tratado resulta atípico, al mostrar por primera vez una ave, tal vez una anátida.